¿Habéis oído hablar alguna vez de la zona de confort o de comodidad? Es un estado mental que nos da calor y nos hace sentir seguros. Aunque una zona de […]

¿Habéis oído hablar alguna vez de la zona de confort o de comodidad? Es un estado mental que nos da calor y nos hace sentir seguros. Aunque una zona de confort, un ambiente que nos hace sentirnos a gusto, parezca agradable, no es un lugar que nos permita crecer, provocándonos a la larga un sentimiento de vacío.

Seguro que en muchas ocasiones hemos intentado salir de ahí, pero no lo hemos hecho, porque tenemos miedo a lo desconocido. Instintivamente, el ser humano busca acercarse a lo placentero, alejándose de aquello que no le gusta o no le provoca placer. De esta forma, inconscientemente, buscamos permanecer en nuestra zona de confort, sintiéndonos cómodos con la situación y evitando hacer cosas nuevas o vivir experiencias desconocidas.

Pero, ¿cuáles son las verdaderas razones por las que debemos salir de nuestra zona de confort? Presta atención a estos motivos:

Nos debilita

La mejor forma de encarar el miedo es afrontándolo. Todos alguna vez hemos tenido miedo, pero si no adoptamos una actitud positiva ante él, nos comerá y no dejará desarrollar nuestro verdadero potencial.

Cuando salgamos de nuestra zona de confort y veamos que hemos superado ciertos obstáculos, nos sentiremos orgullosos y satisfechos de los logros conseguidos. Intentemos pensar en algo que nos motive, solo así veremos que merece la pena intentarlo y luchar por nuestros sueños.

Reduce nuestra autoestima

Cuando nos ponemos a prueba y salimos de la zona de comodidad, notamos que dominamos situaciones que nunca antes nos habíamos imaginado. Y esto nos permitirá tener más confianza y seguridad sobre situaciones que considerábamos amenazantes, controlando de mejor forma el estrés y la ansiedad que provoca el miedo.

Nos paraliza

Está claro que los límites los ponemos nosotros, construyendo barreras para alejarnos de esos “peligros”, muchas veces imaginarios.

El miedo nos paraliza, pero los responsables de no hacer frente a ese miedo somos nosotros. La única forma de cambiar nuestra forma de pensar y superar el miedo al fracaso es viviendo experiencias desafiantes que nos pongan a prueba.

Bloquea nuestra creatividad

Cuando rompemos con los hábitos rutinarios y habituales a los que estamos acostumbrados, conocemos nuevas posibilidades y eso nos hace más creativos, así lo corrobora un estudio publicado en “Applied Cognitive Psychology”, que demostraba cómo un grupo de estudiantes que se fue fuera de su país durante un semestre, sacaba en pruebas de creatividad más puntuación que aquellos que no se fueron.

Y, ¿qué recomendaciones de comportamiento podemos seguir entonces para salir de la zona de confort?

1. Convertir la ansiedad en algo estimulante

Está comprobado que cuando trabajamos en algo con presión, tendemos a ser más productivos y rendimos mejor en nuestro trabajo. Esa presión nos permite crecer profesionalmente. Así que ¿por qué no convertir las situaciones que nos provocan ansiedad en situaciones que provoquen emoción y sean estimulantes?

2. Comenzar por pequeños cambios

Empecemos cambiando los hábitos rutinarios, por ejemplo comer cosas nuevas, cambiar los horarios, practicar un deporte nuevo, viajar, etc. Con estos cambios podremos sentir sensaciones idénticas a las que sentimos cuando salimos de una zona de confort.

3. Vivir algo desafiante

El paso anterior es el primer paso para acostumbrarnos a sentir incomodidad e incertidumbre. Ahora, debemos proponernos un reto mayor, que suponga un gran cambio en nuestra vida, por ejemplo cambiemos de país para buscar un trabajo mejor, saltemos en paracaídas, practiquemos el submarinismo, demos una conferencia con una sala repleta de gente, o cambiemos de trabajo.

4. Salir y entrar de la zona de confort

Cuando creáis que habéis llegado a lo máximo, alcanzando todas vuestras metas, es hora de poneros a buscar otro reto nuevo o volver a la zona de confort durante un tiempo para buscar un nuevo desafío. Es casi imposible estar siempre fuera de la zona de confort, porque al final te acabarás cansando de los nuevos hábitos creados. Es como un ciclo, que se resume así: sales de la zona de confort, buscas un reto desafiante, te esfuerzas al máximo, vuelves a la zona de confort, buscas un nuevo desafío y sales de nuevo.

5. No rendirse nunca

Sed persistentes, ese será el ingrediente secreto que os permitirá salir de la zona de comodidad. Si nos rendimos a la mitad de camino, habremos tirado todo por la borda, incluso los logros que tanto sacrificio nos han costado.

No olvidéis que el objetivo final de salir de nuestra zona de comodidad es mejorar como personas, ser mejores en nuestra vida personal y profesional, y construir un mundo mejor.

 

Foto: pixabay


fuente: Con Tu Negocio

Razones para salir de tu zona de confort
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